Atención comercial:

Nuestro horario de apertura

Lunes a viernes 9 a 19h

Sábados de 10 a 13h

Cómo guardar abrigos de invierno: trucos para guardar la ropa de invierno y ganar espacio en el armario

Una fila de abrigos gruesos colgados en perchas acolchadas anchas con fundas de tela cubriendo cada uno

Cuando llega el cambio de armario y toca decir “adiós a los abrigos”, aparece el mismo problema: son prendas voluminosas, ocupan demasiado espacio en el armario, se arrugan, cogen olor o salen con deformación en los hombros. Guardar un abrigo no es como guardar una camiseta: pesa, tiene estructura y, si es de fibras naturales, puede atraer polilla.

En esta guía tienes un paso a paso cómo guardar y guardar correctamente abrigos de invierno (incluidos abrigos largos) para que lleguen perfectos al próximo invierno, con soluciones prácticas para armario, cajón, debajo de la cama o almacenaje fuera de temporada.

Antes de guardar la ropa de invierno: revisar, limpiar y airear cada prenda

El primer error al guardar la ropa de invierno es hacerlo “tal cual”, con restos de perfume, sudor o manchas invisibles. Eso atrae plagas y fija olores durante meses.

Antes de guardar:

  • Revisar cada prenda: bolsillos, manchas, botones, cremalleras.

  • Limpia según etiqueta (lavado, tintorería o cepillado si es paño).

  • Airearlos: deja los abrigos ventilando unas horas, lejos del sol directo. La ventilación evita humedad y malos olores.

Esto es clave para conservar la ropa y evitar sorpresas en la llegada del frío.

Elige perchas: el truco real para mantener la forma (y evitar deformaciones en los hombros)

Si vas a colgar abrigos, elige perchas buenas. Es el “truco viral” que en realidad sí funciona, porque la percha decide si el abrigo mantiene estructura o se marca en los hombros.

  • Para abrigos pesados y abrigos de paño, mejor perchas de madera anchas (con hombro marcado).

  • Evita perchas finas de alambre: provocan deformaciones en los hombros.

  • Para abrigos más largos, asegúrate de que cuelguen sin arrastrar ni doblarse.

Si tienes vestidor o barra alta, aprovecha el espacio vertical: colgar bien un abrigo ocupa menos que doblarlo mal.

Guardar los abrigos en el armario: forma segura y ordenada

Para guardar los abrigos en el armario sin que se aplasten:

  • Deja hueco entre prendas para que respiren (si están muy apretados, se arrugan y guardan humedad).

  • Coloca los abrigos juntos, por tipo o por uso: paño, plumas, gabardinas, chaquetas… así es más fácil organizar abrigos.

  • Manténlos lejos de zonas húmedas (paredes frías, condensación). La humedad es enemiga silenciosa.

Si te falta espacio disponible, no intentes meter “todo a presión”: ahí es cuando pierden forma y se dañan.

Fundas: cómo proteger del polvo y la suciedad sin encerrar la prenda

Un abrigo de lana colgado en una percha de madera dentro de una funda fina de algodón

Las fundas son útiles, pero con matiz. Para guardar abrigos:

  • Prioriza fundas de tela o material transpirable.

  • Evita fundas plásticas cerradas durante meses: pueden atrapar humedad y olores.

  • Si el abrigo es delicado o de fibras naturales, una funda transpirable es la mejor forma segura de protegerlo del polvo y la suciedad.

Dobla o cuelga: cómo decidir según cada prenda

No todo abrigo se guarda igual. La regla práctica:

  • Abrigos estructurados (paño, gabardina, americana pesada): mejor colgar con buena percha para mantener la forma.

  • Abrigos tipo plumas o acolchados: pueden guardarse doblados si falta barra, pero sin aplastarlos demasiado.

  • Jerseys y punto (tu jersey favorito): mejor doblar, porque colgarlos deforma los hombros.

Si vas a doblar, hazlo en un pliegue limpio y guarda en cajas que no aplasten.

Cajas o cajones: almacenaje para ropa de temporada y prendas voluminosas

Una persona colocando un abrigo en una caja de almacenamiento etiquetada en el suelo

Para ropa de temporada que no vas a usar en meses, las cajas o cajones son una solución muy práctica, especialmente si quieres liberar espacio.

Opciones:

  • Cajas de tela: buenas para armario, son ligeras y suelen ser transpirables.

  • Cajas de plástico: útiles si hay riesgo de polvo o humedad, pero mejor si no cierran herméticamente del todo o si el contenido va en bolsas transpirables.

  • Guardar en cajón grande: funciona si no está húmedo y no lo llenas tanto que aplaste.

Consejo clave: etiqueta las cajas (por ejemplo: “abrigos y chaquetas”, “bufanda y guantes”, “entretiempo”). Si no etiquetas, el próximo cambio de temporada es un caos.

Debajo de la cama: ganar espacio sin perder el orden

Guardar abrigos debajo de la cama es ideal para pisos con armario pequeño, pero hazlo bien:

  • Usa cajas planas o fundas con cremallera.

  • Asegúrate de que el espacio esté seco (sin humedad de forma constante).

  • No guardes prendas recién lavadas sin secar al 100%.

Es una forma de ganar espacio sin llenar el armario de bultos.

Bolsas al vacío: cuándo sirven y cuándo no (ojo con la deformación)

Las bolsas al vacío pueden ser útiles para plumas, prendas muy voluminosas y textiles (mantas), porque ahorran muchísimo espacio de almacenaje.

Pero cuidado:

  • No son ideales para abrigos estructurados (paño, prendas con hombreras): pueden sufrir deformación.

  • No guardes prendas delicadas al vacío durante muchísimo tiempo si te preocupa la forma.

Si las usas, que sea para lo que mejor tolera compresión.

Polilla: cedro, lavanda y trucos para guardar sin sustos

Si guardas prendas de fibras naturales (lana, cashmere, paño), la polilla es un riesgo real. Para reducirlo:

  • Guarda limpio: la polilla se siente atraída por restos orgánicos.

  • Usa cedro o saquitos de lavanda (o bolsitas aromáticas) como apoyo.

  • Ventila el armario de vez en cuando si puedes.

La lavanda ayuda con olor y puede disuadir, pero la base sigue siendo limpieza y buen guardado.

Método japonés y Marie Kondo: ordenar para que el cambio de armario sea fácil

El enfoque de marie kondo (o método japonés) aplicado a abrigos se resume así: quédate con lo que usas, agrupa por categoría y dale un lugar claro. Si guardas “por si acaso” cinco abrigos que nunca te pones, siempre te faltará espacio.

Una forma ordenada de hacerlo:

  • Separa: abrigo diario / abrigo formal / abrigo de nieve / entretiempo.

  • El resto, decide si se dona o se guarda fuera de temporada.

  • Mantén a mano solo lo que corresponde a la estación.

Así el armario respira y mantener el orden es más fácil.

Errores más comunes al guardar abrigos de invierno

Abrigos guardados en bolsas plásticas transparentes con condensación en el interior.

Los fallos típicos:

  • Guardarlos sucios o sin airear.

  • Usar perchas finas y acabar con hombros marcados.

  • Apretar demasiado en el armario (arrugas + humedad).

  • Guardar en plástico no transpirable durante meses.

  • No etiquetar cajas y perder el control en el próximo cambio.

Paso a paso: cómo guardar abrigos de invierno en 20 minutos

  1. Reúne abrigos, bufandas y complementos.

  2. Revisa y limpia lo que lo necesite; airea.

  3. Decide: colgar (estructurados) o doblar (plumas/textil).

  4. Colgar con perchas adecuadas o guardar en cajas/fundas.

  5. Añade cedro o saquitos de lavanda si son fibras naturales.

  6. Etiqueta y coloca (armario alto, cajón, debajo de la cama o almacenaje).

Con eso, tus abrigos quedan listos y protegidos para el próximo invierno.