Si tienes tantos libros que ya no sabes dónde meterlos, no estás solo. Guardar libros parece fácil… hasta que aparece la humedad, se doblan las tapas, amarillea el papel o terminas con montones imposibles de apilar. La buena noticia: con un poco de método puedes organizar los libros, mantener tu colección de libros en buen estado y, además, usarla como elemento decorativo dentro de tu casa.
Aquí tienes una guía práctica sobre cómo guardar y almacenar libros, incluyendo libros en cajas de cartón, opciones de almacenaje en casa, y qué hacer si necesitas un trastero como espacio de almacenamiento.
Antes de guardar los libros: lo que más los daña
Los libros pueden durar décadas si evitas cuatro enemigos básicos: humedad, luz directa, calor y plagas. Un ambiente húmedo favorece moho y ondulación del papel. El sol directo decolora lomos y cubiertas. Las fuentes de calor resecan y deforman. Y ciertos insectos (incluida la termita en zonas y condiciones concretas) pueden afectar papel y cartón.
Por eso, antes de pensar en “dónde”, decide “en qué condiciones”: un espacio ventilado, estable y limpio. Con esto ya estás haciendo la mitad del trabajo para evitar daños.
Estantería o librería: la forma más segura y decorativa de colocar los libros
Una estantería (o estantería o librería) es, en general, la mejor solución para colocar los libros y tenerlos siempre a mano. Si el objetivo es que sean fácilmente accesibles y además aporten un toque decorativo, prioriza una estantería sólida, con baldas que no cedan.
Para cuidar el libro, lo ideal es guardarlo en vertical, con el lomo apoyado y sin presión excesiva. Si son libros grandes o libros de arte de formato pesado, a veces conviene ponerlos en horizontal para que no se venzan. En esos casos, apílalos en columnas pequeñas, sin demasiada altura, y alterna tamaños para que las tapas no se arqueen.
Un detalle sencillo que ayuda mucho: usa sujetalibros. Mantienen la línea recta, evitan que los libros se caigan y reducen deformaciones, sobre todo en libros de bolsillo que tienden a doblarse.
Organizar los libros: el sistema “libros según” tu vida 
A la hora de organizar los libros, no hay un único criterio perfecto. Lo más práctico es elegir uno que te ahorre tiempo.
Puedes ordenarlos por género (novela, ensayo, cocina), por autor, por color si buscas un efecto decorativo, o por uso (los que consultas a menudo, los que relees, los que son solo de colección). La clave es que sepas encontrar lo que buscas sin rebuscar.
Si tienes una gran colección de libros, funciona bien separar en dos niveles: lo que quieres tener a mano (tu “biblioteca personal” activa) y lo que quieres conservar pero no necesitas ver cada día. Ahí entran las cajas, las baldas altas o el trastero.
Libros en cajas de cartón: cómo guardar sin estropear el papel
Guardar libros en cajas de cartón es una opción válida si lo haces bien, especialmente para mudanzas, reformas o almacenaje temporal. El error típico es usar cajas viejas, llenarlas hasta arriba y dejarlas en un rincón húmedo. Resultado: esquinas dobladas, libros deformados y olor a cerrado.
Para hacerlo bien:
Elige cajas limpias y resistentes, mejor si son de tamaño medio. No uses cajas enormes: pesan demasiado y aplastan el contenido. Coloca los libros en vertical o alternando direcciones para que no se muevan. Evita “herméticamente” cerrarlas con plástico si hay riesgo de humedad, porque puedes atrapar condensación. Y, sobre todo, no apoyes la caja directamente en el suelo: usa una balda, un palé o un mueble.
Si guardas libros de tapa dura, cuida aún más el peso: una caja con demasiados ejemplares puede deformar lomos y romper esquinas.
Almacenaje en un trastero: cómo y dónde guardar los libros para que no se estropeen
Usar un trastero como espacio de almacenamiento es muy habitual cuando falta sitio dentro de tu casa. Para almacenar sus libros (o tu biblioteca) en un trastero sin problemas, la condición número uno es evitar la humedad y los cambios bruscos.
Si el trastero es húmedo, los libros se ondulan, aparece moho y el olor se queda. Si hay calor extremo, se resecan y las cubiertas se arquean. Por eso, busca un espacio estable y ventilado, y utiliza cajas de almacenaje adecuadas.
Una forma inteligente es crear “zonas” dentro del trastero: cajas etiquetadas por categorías y un pequeño estante o balda para lo que puedas necesitar pronto. Esto te permite aprovechar al máximo el espacio y no acabar con montañas incontrolables.
15 ideas para guardar libros dentro de tu casa
Aquí van 15 ideas sencillas para guardar los libros y darles funcionalidad:
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Estantería clásica con baldas ajustables para adaptarse a tamaños.
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Estanterías a medida si tienes un hueco difícil o un techo alto.
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Libros en una mesa de centro con bandeja o compartimento inferior: decoran y están a mano.
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Crear un rincón de lectura con estante bajo y una lámpara cómoda.
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Un banco con almacenamiento para libros infantiles y cuentos.
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Balda flotante para portadas bonitas (ideal para libros de arte).
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Estantería baja bajo una ventana para lectura y orden.
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En el pasillo: baldas estrechas tipo “galería” para lomos finos.
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Bajo la cama: cajas rígidas para libros de temporada (siempre seco).
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Bajo la escalera: estantería integrada, forma estupenda de usar huecos.
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En la cocina: una balda dedicada a recetarios, lejos de vapor directo.
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Separar por “consulta frecuente” y “archivo”: menos caos, más acceso.
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Usar sujeta-libros pesados en extremos para que no se inclinen.
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Alternar libros y objetos decorativos para darle un toque y evitar saturación visual.
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Guardarlos por altura en cada balda: se ve más ordenadamente y se deforman menos.
Apilar libros: cuándo sí y cuándo no
Apilar puede ser bonito y práctico, pero con límites. Funciona para libros grandes, tapa dura y colecciones de arte en mesas o baldas bajas. No funciona bien en torres altas, porque la presión dobla tapas y puede deformar lomos.
Si quieres el efecto “revista” o estilo Architectural Digest, haz pilas bajas y estables, y mezcla con un objeto decorativo encima para un toque estético. Lo importante es que el peso no aplaste ni arquee.
Errores comunes al almacenar libros
El error más frecuente es guardarlos en un sitio húmedo. El segundo es meterlos en bolsas cerradas herméticamente “para protegerlos”, y terminar creando condensación. El tercero es dejarlos al sol o cerca de fuentes de calor. El cuarto es usar cajas demasiado grandes y pesadas. Y el quinto es no etiquetar: luego no encuentras nada y terminas comprando otra vez el mismo libro.
Resumen práctico: cómo guardar libros sin complicarte
Si quieres una regla simple: mantén los libros secos, fuera del sol directo y con ventilación. Si están a mano, mejor en estantería. Si van a almacenaje, usa cajas resistentes, no las dejes en el suelo y evita lugares húmedos. Con eso ya estás cuidando tu colección y evitando daños reales.
Guardar libros puede ser también una oportunidad para decorar y crear un hogar más tuyo. Con un sistema sencillo, tu biblioteca deja de ser “montones” y se convierte en un espacio bonito, funcional y fácil de mantener.


