Guardar instrumentos musicales en un trastero: cómo almacenar en forma segura y alargar su vida útil

Un estuche de guitarra de madera cerrado en una estantería con un pequeño paquete desecante

Guardar un instrumento musical no es como guardar ropa o cajas. La madera y la electrónica, los barnices, los adhesivos, el herraje, los parche de la percusión y hasta las válvula de un instrumento de viento reaccionan al entorno. Por eso, si vas a guardar instrumentos musicales en casa o en un trastero, la clave no es “dónde caben”, sino cómo almacenar para evitar deformación, moho y daños por cambios bruscos de ambiente.

En esta guía vas a ver consejos para guardar y un método práctico para almacenar tus instrumentos musicales en forma segura, tanto si son instrumentos de cuerda, instrumentos de viento o instrumentos de percusión. También incluimos un checklist para que no se te escape nada.

Trastero y almacenamiento: lo que de verdad daña a un instrumento musical

Un trastero puede ser un espacio seguro para el almacenamiento de instrumentos… o un lugar que los arruine lentamente. Lo que más daña a la mayoría de instrumentos no es el tiempo, sino el entorno: temperatura y humedad inadecuadas, falta de ventilación, exposición a temperaturas extremas, contacto con el suelo y golpes por mal embalaje o apilado.

Los instrumentos suelen tolerar cierta variación, pero sufren con los cambios bruscos: pasar de frío a calor, o de seco a húmedo. Eso afecta a la madera (dilatación/contracción), a colas y barnices, a metales y a componentes electrónicos.

Si estás pensando en guardar instrumentos en un trastero, procura que sea un espacio tipo self storage / storage donde puedas controlar mejor las condiciones, especialmente el control de humedad.

Condiciones ideales: temperatura y humedad para preservar su calidad

Aunque cada instrumento tiene tolerancias distintas, hay dos ideas base para mantener en buen estado cualquier instrumento:

  • Evitar temperaturas extremas y no ponerlos cerca de fuentes de calor (radiadores, paredes calientes, techos con sol directo). Tampoco conviene dejarlos expuestos al sol.

  • Mantener un nivel estable de humedad relativa y buena ventilación. La humedad alta favorece moho; la humedad muy baja reseca maderas y puede provocar grietas o desajustes.

Si tu trastero tiene control de humedad y condiciones de temperatura más estables, es una gran ventaja para preservar su calidad y alargar la vida útil.

Estuche, funda y protección: la base del almacenaje

Un violín en una funda blanda tumbado en una estantería

Para guardar un instrumento, el primer filtro de seguridad es el contenedor:

  • Prioriza estuche rígido frente a bolsa blanda, sobre todo para cuerda, viento y teclados. Un estuche original suele estar diseñado para su forma y puntos de apoyo.

  • Si no hay estuche rígido, usa funda acolchada de buena calidad, con acolchados y refuerzos.

  • Evita que haya movimiento dentro. Usa separador o relleno suave para que no “bailen” piezas, boquillas, cables o accesorios. Lo ideal es que haya compartimentos separados para boquillas, abrazaderas, cañas, llaves, baquetas, afinadores y fuentes de alimentación.

  • Si guardas accesorios pequeños, no los dejes sueltos: bolsas internas o estuches pequeños. Las bolsas herméticas sirven para piezas delicadas (boquillas, cañas, tornillería), pero nunca para encerrar el instrumento completo si hay riesgo de humedad, porque puedes atrapar condensación.

Cómo almacenar instrumentos en un trastero: reglas que evitan daños

Si vas a guardar instrumentos en un trastero, aplica estas reglas simples (son las que marcan la diferencia):

Mantén los estuches lejos del suelo. Evita el contacto directo con el suelo usando una tarima, estantería o palé. Esto reduce riesgos de humedad, suciedad y golpes accidentales.

No apilar instrumentos pesados sobre otros. Un teclado o un amplificador encima de un estuche de cuerda puede generar deformación o presión en puntos sensibles.

Deja espacio para que el aire circule. La ventilación no es un lujo: ayuda a evitar moho y olores.

Protege de golpes y vibraciones. Coloca los estuches en vertical solo si están diseñados para ello y bien sujetos. En general, lo más seguro es horizontal, estable y sin peso encima.

Si el trastero no tiene buenas condiciones, usa soluciones de control de humedad dentro del estuche. Para madera, un humidificador/deshumidificador de estuche puede ser útil según el clima, pero lo importante es la estabilidad.

Guardar instrumentos de cuerda: guitarras, bajos, violines y similares

Los instrumentos de cuerda son sensibles a la humedad y a la tensión. Para mantener tus instrumentos:

Antes de guardar, limpia suavemente el cuerpo y el diapasón, y revisa que no haya sudor o suciedad en el herraje (clavijas, puente). La corrosión aparece cuando guardas con humedad y sal.

En guitarras y bajos, conviene afloja ligeramente la tensión si van a estar meses sin uso. No hace falta dejar el instrumento “sin tensión” total, pero sí reducir un poco para que el mástil no esté sometido a carga constante, especialmente si el entorno no es ideal. Esto también aplica a instrumentos similares; en violines, mejor seguir recomendaciones del luthier.

Guarda siempre en estuche rígido o funda acolchada. Si el instrumento lleva piezas desmontables, que vayan en compartimentos separados.

Instrumentos de viento: madera y metal (clarinete, tuba, etc.)

Un estuche cerrado de clarinete sobre una estantería en un trastero ordenado.

En instrumentos de viento, el enemigo silencioso es la humedad interna y el mal cierre. Para instrumentos de viento como el clarinete (viento madera), o para viento metal como una tuba, hay dos pasos clave antes de guardar:

Primero, secar bien. La humedad residual puede generar olores, hongos, atascos y deterioro de almohadillas o interior.

Segundo, desmontar y colocar cada pieza en su hueco. Un buen estuche evita que se golpeen llaves, boquillas o tudeles.

En viento metal, cuida el estado de válvula y tuberías: limpiar y lubricar según mantenimiento habitual antes de un almacenaje largo ayuda a evitar que se queden “pegadas” o que se formen depósitos. En viento madera, proteger de cambios bruscos es aún más importante: la madera sufre con la sequedad y con la humedad alta.

Percusión: instrumentos de percusión, parches, platos y herrajes

La percusión aguanta más golpes, pero no perdona humedad y presión. En instrumentos de percusión:

Los parche (parches) reaccionan a la humedad relativa: con humedad alta pueden destensarse y con sequedad extrema pueden resecarse. Guardar la caja o el tom dentro de funda o estuche ayuda, pero lo esencial es evitar cambios de ambiente.

Los platos (por ejemplo, un platillo) deben guardarse en funda específica y sin peso encima para evitar deformaciones. Los herrajes (soportes, pies) conviene guardarlos secos y, si es posible, con una capa ligera protectora en roscas para que no se agarroten.

Teclados, electrónica y el caso de los pianos

En guitarras o teclados con electrónica, o equipos como amplificadores, el riesgo aumenta con la humedad y el polvo. Aquí la recomendación es clara: estuche o caja rígida, protección contra polvo, y un entorno con temperatura estable.

En el caso de los pianos, el almacenamiento es más delicado por tamaño y mecánica. Se recomienda embalaje profesional, protección de teclado, control estricto de humedad y temperatura, y evitar movimientos bruscos. Si el objetivo es almacenarlo durante meses, la estabilidad ambiental es crucial.

Errores comunes al guardar instrumentos
Un violín dejado en una estantería polvorienta sin funda

El primer error es “lo meto en una bolsa y listo”. Una funda sin protección rígida y sin relleno interno permite golpes y torsiones. El segundo es guardar en un trastero húmedo sin control de humedad: el moho y la corrosión aparecen sin avisar. El tercero es apilar por ahorrar espacio: la presión constante puede provocar deformación en madera y estuches. Y el cuarto es guardar el instrumento “tal cual” después de tocar: en viento, la humedad interna y la falta de secado es un clásico.